EL HIMNO NACIONAL MEXICANO

por Wenceslao VARGAS MÁRQUEZ

Este texto lo escribí para desmentir a cuatro personas que creen que el Himno Nacional lo hizo Hidalgo o lo hizo Juárez o lo cantaba todo el mundo antes de Porfirio Díaz. Nada de eso es cierto. A Juárez el himno no le gustaba por que lo había mandado fabricar Santa Anna que era el malo de la película en esos años como en estos años el malo de la película es Carlos Salinas de Gortari. El Himno lo mandó hacer Santa Anna a su medida en 1854. Convocó al concurso su gran amigo Lerdo de Tejada (Miguel), calificaron el concurso sus cuates, ganaron el concurso sus empleados (Bocanegra hacía himnos a pasto, por ejemplo a Miramón). Juárez dijo no estar de acuerdo y como después de la dictadura de Santa Anna ocurrió la dictadura de Juárez, el Himno quedó congelado como expediente FOBAPROA, hasta que Díaz se tropezó con Jaime Nunó 50 años después (en 1904) y ya ni se acordaba. Le insistieron y don Jaime (español, vecino de Estados Unidos) comentó: "Ahora que usted me lo dice, sí es cierto que yo hice un himno para México: ya ni me acordaba". Otra tontería indignante es que una película mexicana que trata acerca del 5 de mayo supone que los soldados mexicanos al mando de Zaragoza cargan contra la caballería francesa, empujados al heroísmo porque todos cantan el Himno. Por favor: el Himno no era conocido por nadie. Hoy mismo yo tampoco me lo sé.

Hoy, siglo y medio después, los derechos de autor son propiedad privada de una empresa de Estados Unidos.

EN CONSTRUCCIÓN


* UNO *

"DEL GUERRERO INMORTAL DE ZEMPOALA
TE DEFIENDE LA ESPADA TERRIBLE
Y SOSTIENE SU BRAZO INVENCIBLE
TU SAGRADO PENDON TRICOLOR
EL SERÁ DEL FELIZ MEXICANO
EN LA PAZ Y EN LA GUERRA EL CAUDILLO
PORQUE SUPO SUS ARMAS, DE BRILLO
CIRCUNDAR EN LOS CAMPOS DE HONOR"
ESTROFA IV DEL HIMNO NACIONAL.

1.- EL GUERRERO INMORTAL DE ZEMPOALA.-

Nadie como el general para unir todos los intereses nacionales. Nadie como él para ser vórtice del torbellino ideológico nacional en el siglo XIX. En el colmo del descrédito por la guerra de Texas de 1836 y por la mala defensa contra la invasión norteamericana de 1847, con una pierna menos, sexagenario, es solicitado en 1852 por políticos conservadores de todos los tonos, liberales de todos los matices, civiles y militares, masones y católicos.

En 1851 la masonería mexicana tuvo pocos adelantos dice José María Mateos (en Historia de la Masonería en México): El Supremo Gran Oriente del Rito Nacional Mexicano autorizó al señor Gregorio Torres para fundar las logias "La Palanca" No. 8 en Tetecala, "Amor Patrio" No. 9 en Sultepec, "Estrella del Sur" No. 10 en Puente de Ixtla y "Xicoténcatl" en Puebla.

El año de 1852 fue provechosos para los masones y para Santa Anna. El último ascenso del general a la presidencia de la república empezó en un baile o, mejor dicho, en la desafortunada clausura policial de un baile: al sombrerero jaliciense José María Blancarte le clausuraron el suyo y en represalia promovió una revuelta estallada el 26 de julio de 1852.

Derrocó al gobernador Jesús López Portillo (la rápida inferencia del lector en materia de apellidos es válida) e impuso a Gregorio Dávalos. Este era masón del Rito Nacional Mexicano cuya dirigencia nacional justificó la acción -en conferencia de prensa- diciendo que la medida tenía el sano objeto de "evitar mayores males". Con este triunfo muy pronto, el 20 de octubre, el Plan de Guadalupe se convirtió en el Plan del Hospicio que se proponía la renuncia del presidente Mariano Arista y el retorno de Santa Anna.

Tres logias del Rito Nacional Mexicano en la ciudad de México hicieron suyos estos planteamientos en escritos firmados por sus venerables maestros coronel Juan Suárez Navarro y Mariano Beraza. El rito "en lo general" -dijeron sus líderes- no apoyó el retorno del general.

El presidente Arista era masón yorkino y había participado apoyando el Plan de Xalapa de 1829 que derrocó al yorkino Vicente Guerrero. Arista renunció a la presidencia el 5 de enero de 1853. Su sucesor fue Juan Bautista Ceballos quien comenzó a preparar el apoyo a Santa Anna ayudado -dice Mateos- por "algunos liberales engañados, así como muchos masones...conducidos por la facción santannista y los conservadores".

Rebasados por el empuje de la revuelta. el Rito Nacional Mexicano se declaro neutral y suspendió a las logias revolucionarias números 7, 16 y 27 del catálogo general. El presidente Ceballos era masón de ese rito en una logia establecida en Morelia por Melchor Ocampo. Enmedio de este descoomunal desorden el golpe de mano lo dio el general José María Lombardini apoyando el plan del Hospicio y accediendo a la presidencia el 7 de febrero. Lombardini era masón yorkino y había participado como tal -es decir, en el bando de los buenos al lado de Mariano Arista, Anstasio Bustamante y Santa Anna, cuarto de siglo atrás- en el asalto militar donde el gran maestro yorkino Guerrero venció militar y políticamente al gran maestro escocés Nicolás Bravo y a sus seguidores el 6 de enero de 1828 en Tulancingo.

Ahora, el 20 de abril de 1853 Lombardini entregó la presidencia de la república al general de división, mason escocés, Antonio de Padua Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, por entonces de 59 años de edad.


* DOS *

PIDO TAMBIEN...QUE EN ESTOS MISMOS MÉDANOS
SEA SEPULTADO MI CUERPO, PARA QUE SEPAN TODOS
MIS COMPAÑEROS DE ARMAS QUE ESTA
ES LA LINEA DE BATALLA QUE LES DEJO MARCADA.
SANTA ANNA EN VERACRUZ, 5 DE DICIEMBRE DE 1838.

2.- POETAS, MUSICOS, EMPLEADOS Y AMIGOS.-

Las raíces del Tratado Trilateral de Libre Comercio, las de Caminos y Puentes Federales de Ingresos, las de la secretaría de Gobernación, las raíces de nuestra definitiva frontera con los Estados Unidos, las raíces de la expresión francesa "golpe de estado" y las de nuestro Himno Nacional, se hunden en esta última (undécima) y más larga (27 meses) administración del general Santa Anna.

De su inmediato predecesor, Lombardini (a su vez electo en una especie de sorteo "disparejo" decimonónico) recibió un ejecutivo federal cuyo organigrama contenía únicamente 4 secretarías: Relaciones, Hacienda, Justicia y Guerra. Don Antonio creó dos más: la de Gobernación y la de Fomento, Colonización, Industria y Comercio a cargo de Joaquín Velázquez de León como secretario y Miguel Lerdo de Tejada como Oficial Mayor.

A los siete meses, el 14 de noviembre de 1853, la novedosa secretaría expidió a través de Lerdo, la convocatoria del Concurso para la creación del Himno Nacional Mexicano.

Un oscuro archivista del mismo ministerio de Fomento se inscribió en el concurso. El burócrata, nacido en San Luis Potosí en 1824, era sobrino de José María Bocanegra, presidente mexicano en diciembre de 1829.